Camino

Soy uno de tantos exiliados por la agresión del régimen, el exilio en Venezuela ya no es curiosidad y excepción, es triste hábito. Se mantienen las relaciones gracias a la moderna tecnología, pero se pierde –éxito temporal para el tirano- ese contacto personal, ese ver, escuchar, tocar uno mismo al ciudadano, al que te saluda con expectativas, al que te cuenta con esperanza sus problemas, al que espera con fe que tomes por tu cuenta sus angustias y luches para solucionarlas.

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He podido ayudar a muchos y ésa es mi satisfacción, no he podido resolverle angustias a otros y ésa es mi amargura, mi tarea pendiente. C.L.

CARLOS LOZANO